Retomamos la conversación sobre la corrupción para entrar más de lleno en las características que influyen en el comportamiento humano, y cómo éstas, en la interacción con su entorno (sistema económico, normas sociales, etc.), pueden estar incentivando la corrupción.
Episodio Especial sobre Vigilantes de Anticorrupción
Te invitamos a que escuches el primer podcast de esta Serie donde dos valientes vigilantes nos cuentan sus historias sobre corrupción gubernamental en PR. ¡Si nos quedamos callados nos convertimos en cómplices!
Cristina Bicchieri y Deshani Ganegonda, usan la teoría del comportamiento planeado para ayudarnos a entender los elementos claves que pueden impactar la intención y conducta corrupta. Estos elementos son i) la percepción del individuo respecto al resultado del comportamiento, ii) la percepción sobre lo que otros aprueban o castigan, y iii) la percepción sobre los factores que pudiesen facilitar o impedir el resultado que se espera a través de la conducta corrupta. Según estudios realizados, esta teoría predice 39% de cambios en intenciones y 27% en comportamiento. A continuación, resumimos factores influyentes dentro de dicho marco de comportamiento humano.
“Si no lo hago, pierdo el contrato”
La actitud hacia la corrupción tiene mucho que ver con la capacidad de ese comportamiento en rendir el valor esperado, la importancia de ese valor para el individuo, y la probabilidad de que produzca un resultado positivo. La disposición de individuos hacia un comportamiento corrupto, también incrementa cuando el mensaje se estructura sobre lo que se “puede perder” en vez de lo que se “puede ganar”. Es decir, el concepto de una pérdida tiene más peso psicológico que el de una posible ganancia.
- Ejemplo: Si sé que sobornar a un oficial de contratos es la única forma de no perder el contrato y garantizar su extensión, tendré una actitud más favorable hacia sobornar
“Nosotros nunca vamos a chotear jajaja…real hasta la muerte cabrón” – Annuel AA
El deterioro ético, que forma parte del subconsciente, ocurre cuando la concientización sobre las dimensiones éticas de una decisión va desapareciendo, a través de:
- El uso de “etiquetas” que se les da a comportamientos poco éticos, para incrementar su aceptación a nivel social. Como cuando dicen “odia al chota” para fomentar rechazo hacia los vigilantes de nuestros recursos, o cuando intentan llamarle “regalo” a un soborno
- El slippery slope en la toma de decisiones, que se da por el entumecimiento psicológico y la rutina de las acciones poco éticas. Mediante el ejercicio repetitivo de conductas corruptas, la persona se acostumbra y comienza a ver el acto “menos malo”
- La aceptación de aquel que “omite” más que el que “comete” el acto, aún cuándo el que calla, o “mira a otro lado,” es cómplice del acto
“Los otros (populares/penepés) roban más”
La negación y la justificación son procesos conscientes, en donde el individuo intenta minimizar la acción delictiva, justificándola o negando el impacto adverso de la misma y racionalizando la acción de hoy, en relación con la de ayer o la de otro “peor.” A medida que la percepción del impacto negativo disminuye como resultado de la justificación, el corrupto aspira a más.
“Eso siempre ha sido así”
El ser humano hace muchas cosas, por ser “aceptado” en su entorno, dándole poder a las presiones sociales y normas informales. Las normas informales (sociales), por ejemplo, son aquellas que no son “ley” pero nuestra sociedad, comunidad o grupo cercano espera que las respetemos y cumplamos.
En este contexto, se usan recursos como la intimidación, la presión, la vergüenza, y hasta el “hay bendito” para fomentar cumplimiento. Por ende, la percepción de las normas sociales, sobre lo que es aceptado, las consecuencias sociales de actuar en contra de las normas, y la expectativa de que otros “también lo hagan/se cohíban”, influyen en la conducta de las personas.
Estas normas también incluyen la dinámica del aprendizaje social sobre conductas en su entorno. La misma explica cómo muchos individuos que crecen alrededor de agresión terminan siendo agresores, y cómo empleados en culturas empresariales enfocadas a maximizar ingresos a cualquier costo están más propensos a ignorar factores éticos. Y sí, aquí hay que hablar del impacto de nuestro sistema capitalista, ya que nos guste o no, puede influenciar nuestro comportamiento.
Hofstede Insights por País
Vivimos en una sociedad capitalista (algunos diríamos clientelista/amiguista), en donde si bien se supone que se promueva la competencia e innovación, también se prioriza el interés individual, la riqueza, y los resultados a corto plazo, muchas veces por encima de la cooperación, el colectivo y los resultados a largo plazo. Esto se puede ver en los resultados de los estudios de normas culturales de Hofstede Insights. Aunque los resultados indican poco individualismo en PR, sí afirman una cultura altamente enfocada en resultados y beneficios a corto plazo, que le gusta darse la buena vida (incluso por encima de los Estados Unidos).

“Si el otro se salió con la suya, yo también podré”
Otro factor que afecta la intención de ser corrupto tiene que ver con la percepción sobre si el individuo tiene, o no, el control. Mientras más control tenga el individuo sobre el resultado de su acción corrupta, mayor será su incentivo. Estas oportunidades incrementan cuando hay gran ineficiencia, impunidad y polarización en el gobierno. Por ejemplo:
- A menor educación y capital humano, mayor corrupción, ya que el pueblo está menos consciente de los efectos adversos o de su rol fiscalizador, para minimizar los espacios vulnerables a la corrupción
- El poder demasiado centralizado y sin monitoreo adecuado, también puede prestarse a ser capturado ya que, el que tenga poder en ese organismo, tiene el incentivo de capturar la entidad para recibir grandes recompensas
- La burocracia innecesaria, también crea sistemas hipercomplejos, difíciles de entender, de monitorear y/o fiscalizar
En estas y otras interacciones entre el individuo y las instituciones es que se presentan oportunidades e incentivos para actuar de manera corrupta. Ahora lo importante es ver, de qué forma podemos usar lo que hemos aprendido para darle frente a la corrupción.
¡Regresamos con más!
Referencias:
- Corduneanu-Huci, Cristina; Hamilton, Alexander; Ferrer, Issel Masses. 2012. Understanding policy change : how to apply political economy concepts in practice (English). Washington D.C. : The Worldbank. Link
- Munger, Michael. “On the Contingent Vice of Corruption.” 2019. Social Philosophy & Policy Foundation.
- Schmidtz, David. “An Anatomy of Corruption.” 2019. University of San Diego.
- Bicchieri, Cristina, and Deshani Ganegonda. “Determinants of Corruption: A Socio-psychological Analysis.” University of Pennsylvania and Australian National University. In P. Nichols and D. Robertson (eds.), Thinking About Bribery, Neuroscience, Moral Cognition and the Psychology of Bribery. Cambridge University Press. 2016.
- Villarreal-Diaz, Mario. “Corruption, Character, and Institutions.” 2019. Social Philosophy & Policy Foundation.
[2] Villarreal-Diaz, Mario. “Corruption, Character, and Institutions.” 2019. Social Philosophy & Policy Foundation. - “Country Comparison: Culture Compass.” Hofstede Insights. Link
¡Visita la página Canta Gallo y escucha nuestro podcast!


Deja un comentario