Por Guillermo Molano
Llevo ya varias semanas con la misma pregunta corriendo cada milímetro de mí. Puede sonar a exageración pero la verdad es que cada día que pasa la intriga se hace más intensa. Es un sentimiento que suele aflorar cuando hay más dudas que certezas y cuando las pocas certezas que puedan haber regalan realidades que angustian. Porque una de las certezas que tengo hoy es que ya empezó un “nuevo” gobierno y esa verdad asusta un poco más. No porque no quisiera el fin de la última administración, si no porque temo lo que le sigue.
Nuestra isla del encanto lleva varias semanas en medio de la peor tormenta política que nos ha azotado posiblemente desde el Grito de Lares, a finales del siglo 19. Algo que quizás sea nada novedoso para el resto de los más de 100 millones de kilómetros cuadrados de tierra que tiene este planeta, pero para nuestros pocos más de 3500 kilómetros cuadrados, es lo equivalente a la revolución francesa. ¿Exagerado?
No sé, pero para una isla sometida a más de 500 años de coloniaje, con poco apetito para las revueltas sociales y siempre pudiendo disfrazar de sonrisa la tragedia más grande, estos eventos sencillamente se pudiera comparar con cualquiera de tantas otra grandes revueltas que han llenado los libros de historia. Podemos decir que al fin Puerto Rico, de cierta manera, ha dado los primeros pasos para solicitar la entrada a tan prestigioso club.

Sucesos del Grito de Lares
Durante el 23 de septiembre de 1868 se llevó a cabo la insurrección armada que provocó la revolución puertorriqueña, popularmente conocida como el Gritos de Lares. El “Grito”, era una expresión que se usaba en toda latinoamérica en las respectivas declaraciones independentistas de esa época. Dicho grito reunió un grupo de sobre 1,000 puertorriqueños liderado por el hacendado cafetalero Manuel Rojas, que procuraba derrocar el gobierno en el poder para terminar con sus prácticas de tiranía. Esto luego de agotar las alternativas pacíficas y legales permitidas por España. Para conquistar la soberanía nacional propia, los revolucionarios puertorriqueños tomaron la determinación de organizarse para llevar a cabo la revolución armada y así terminar con la dominación colonial.
Ahora bien, ¿Y después de Ricky? ¿Qué será lo siguiente? La historia nos regala muchos ejemplos de lo que ha pasado con cada una de esas sociedades luego de sus grandes revueltas, algunas exitosas y otras no tanto. Se puede estar semanas hablando de cada una de ellas y no sería suficiente pero creo que podemos empezar contestando estas preguntas y determinando qué tipo de revuelta se quiere ser: la de éxito o la de fracaso. Por motivos de espacio, abundamos sobre uno de dos ejemplos que, aunque son diferentes a nuestra realidad política y económica, entendemos que presentan retos y soluciones de alta relevancia para nosotros y el éxito que estoy seguro todos queremos alcanzar después de #RickyRenuncia.
El primer ejemplo de una de esas revueltas, fue la tan famosa Primavera Árabe o en otras palabras, el grito de libertad de gran parte de los países árabes en el norte de África y el Medio Oriente que ocurrió en 2011 (Marruecos, Argelia y Yemen donde sus gobiernos adoptaron medidas que contuvieron las demandas sociales por un tiempo; en otros, como Bahrein, Libia y Siria, los gobiernos optaron por quebrar las movilizaciones sociales recurriendo a la represión armada). Toda una sociedad unidad exigiendo el fin de regímenes que los habían mantenido bajo látigo y abusos por varias décadas. Las protestas, muchas veces violentas y trágicas, duraron semanas, para lograr su sueño más anhelado: el fin de la era dictatorial. Una vez ya alcanzado sus objetivos, pasaron a contestar esa pregunta tan importante: ¿y ahora qué?
Se encontraron con múltiples guerras civiles y vacíos sociales que han llenado la región de tragedia y desgracia. Realidades que hacen a muchos pensar que a la larga, la Primavera Árabe fue una de fracaso para la mayoría de su gente. Pero aunque no todo fue color de rosa, y aún considerando que muchos de estos países tienen grandes diferencias con nuestra situación actual (ya que tienen una historia larga de gobiernos autoritarios y derechos civiles severamente limitados), hay un par de lecciones que nos aplican y a las que debemos prestarle atención.

1-Para muchos las “revoluciones” son emocionantes mientras que las transiciones son complejas y aburridas. El pueblo sale a la calle y se manifiesta de manera creativa y valiente en busca de un futuro más justo y próspero. Pero las transiciones, dónde se habla y decide sobre temas de política pública (economía, sindicatos, tribunales, salud, etc.) son altamente técnicas y difíciles de entender, aunque igual de importantes. Muchos en el proceso se confunden y/o pierden interés.
2-Lograr que “líderes” corruptos renuncien a sus puestos no es ni lo más complicado ni el final del camino. Más bien es el comienzo. La mayor complejidad está en fortalecer y/o crear las instituciones (incluso partidos políticos) fuertes que protejan nuestra democracia, representen las diversidad de opinión popular, y garanticen nuestros derechos socio-económicos por encima de intereses privados.
3-La planificación también es un tema de suma importancia, ya que sin un camino trazado, hecho por y para el pueblo, se vuelve muy retante direccionar a nuestros políticos hacia lo que necesitamos.
- MOTIVATE : si quieres ser parte del proceso, empieza por buscar #asambleadepueblo, para que participes de las asambleas que se están llevando a cabo alrededor de las isla Y la diáspora, para definir nuestras prioridades como pueblo y planificar cómo abogar por los mismos.
4-La resistencia de líderes políticos en adoptar reformas comprensivas como respuesta a las protestas. Es decir, aún luego del cambio de gobierno, los nuevos líderes pretendían continuar con las mismas prácticas.
5-La corrupción sistemática que ha persistido por tanto tiempo tiene raíces fuertes. La larga historia de corrupción y secretismo permite a muchos obtener y permanecer en el poder, y normaliza tan peligrosa y dañina conducta. El pueblo tiene que saber cómo resistir los esfuerzos de nuevos “líderes” por mantener el secretismo y reprimir esfuerzos para abrir el gobierno.
6-Vísteme despacio que voy deprisa. Los cambios drásticos y rápidos no siempre son los más adecuados, sobretodo en los casos en donde la sociedad civil no se da el tiempo de identificar y planificar las prioridades y la ruta de cambio. Cuando la estrategia y la planificación carecen se crean espacios para que la inestabilidad resurja y/o regresemos a ese “status quo” que tantos queremos erradicar.
¿Te da estrés lo que estás leyendo? Si bien NO estamos en una dictadura, es evidente que muchas de nuestras estructuras democráticas se han debilitado, llevándonos a la situación socioeconómica retante en la que vivimos. Pero SIN MIEDO.
Esta Serie es seria, inspiradora e informativa. Nunca te traemos problemas sin soluciones. You know how we roll!
La semana que viene te hablaremos sobre Corea del Sur y lo que podemos aprender de sus luchas para no repetir los errores del pasado, porque no hay que echar “pa’ atrás ni pa’ coger impulso.”
Referencias:
- “Lessons from the Arab Awakening.” International IDEA Discussion Paper. 15/2016. Link
- Ianchovichina, Elena. Eruptions of Popular Anger The Economics of the Arab Spring and Its Aftermath. MENA Development Report. 2018. The World Bank. Link
- “After the Arab Spring Power Shift in the Middle East?” LSE IDEAS Special Reports. 2012. Link
- Ghosh, Bobby. “Lessons From the Only Remaining Arab Spring Democracy.” 2019. Bloomberg. Link
- “Las diez lecciones de la primavera árabe.” Obama World. Link
- Jones, Seth. “El espejismo de la Primavera Árabe.” Foreign Affairs. 2014. Link
- “Balance de la Primavera Árabe.” Centro de Análisis y Prospectiva. 2016 Link
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